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La Batalla de Santomé fue uno de los últimos
episodios importantes de la guerra entre la República Dominicana y
Haití.
“Santomé” es el
nombre de una histórica sabana ubicada en las afueras de la ciudad
de San Juan de la Maguana, específicamente en la salida hacia el
municipio de Las Matas de Farfán.
En ese punto, identificado por una hermosa
plaza dedicada al general José María Cabral, se libró, el 22 de
diciembre de 1855, hace 145 años, la famosa Batalla de Santomé,
donde 3 mil dominicanos propinaron una derrota aplastante a 30 mil
haitianos.
El fiero combate se produjo en el marco de la
última incursión importante realizada por los haitianos en
territorio dominicano con el propósito de recuperar el control de
la parte Este de la isla.
La invasión de 1855 fue dispuesta por el
emperador haitiano Faustino Soulouque, bajo el pretexto de impedir
que la parte Este fuera anexionada a los Estados Unidos, una
nación esclavista, como pretendía el general Pedro Santana, a la
sazón presidente de la naciente República Dominicana.
Así las cosas, mientras los haitianos
actuaban bajo el pretexto de impedir el restablecimiento de la
esclavitud en las islas, los dominicanos luchaban por consolidarla
independencia nacional que había sido proclamada once años atrás,
el 27 de Febrero de 1844.
En el marco de su política hacia la parte
Este, heredada de su antecesor Charles Herard Ainé, el emperador
Soulouque había dirigido una primera invasión de la parte Este el
6 de marzo de 1849, con 15 mil hombres, siendo derrotados en todos
los combates librados tanto en el Sur como en el Norte
Las tropas Dominicana que pelearon en Santomé eran comandadas por el general Cabral, en tanto que las
Huestes haitianas las dirigía el coronel Antonio Pierrot, a quien
el emperador Soulouque había investido con el título noble de
“Duque de Tiburón”.
Algunos historiadores afirman que el combate
de Santomé estuvo a punto de terminar en un desastre para el
destino dominicano, puesto que el general Valentín Alcántara,
comandante de una de las alas del ejército criollo, fue obligado
por el fuego de los cañones haitianos a retroceder con toda la
caballería bajo su mando.
Por suerte, un sargento de nombre Juan Vélez,
que tenía a su cargo los tambores, desobedeció la orden de tocar
retirada y siguió combatiendo junto a otros tantos valientes,
hasta que la situación se tornó más favorable para los defensores
de la soberanía nacional.
La posibilidad de un desastre acabó de
conjurarse en aquella hora crítica cuando el coronel Juan Ciriaco
Fafá, a la cabeza del primer regimiento, yendo a incorporarse al
ejército trabado en lucha, hizo devolver a los que se retiraban”,
señala Ramón Marrero Aristy, en su libro “ La República Dominicana”.
Agrega, sin embargo, que el enorme número de
los invasores parecía absorber por momentos a las tropas por
momentos a las tropas dominicanas, por lo que el general Cabral
ordenó a sus hombres pasar a la ofensiva y acto seguido los
pajones de la sabana comenzarón a arder y el viento empujó las
llamas sobre los haitianos, mientras los abanderados cruzaban por
entre la humedad y las rojas flamas y clavaban sus enseñas casi
dentro de las líneas haitianas.
“Cabral y los demás generales y coroneles se
arrojaron entonces a la cabeza de sus tropas cargando sobre el
enemigo el arma blanca; los sables y las lanzas comenzaron a hacer
estragos y los dominicanos lograron imponerse a los invasores en
un feroz cuerpo a cuerpo que destrozó la ofensiva haitiana”,
indica Marrero Aristy.
Con el ejército haitiano en desbandada,
emprendió la persecución del enemigo y fue así como se encontró
frente a frente con Pierrot, el duque de Tiburón, con quien de
inmediato intercambió algunos disparos y luego combatió cuerpo a
cuerpo. El coronel cayó herido de muerte, siendo rematado por
Cabral de un culatazo en la cabeza.
Se dice que en ese combate resulto gravemente
herido el general Valentín Alcántara, uno del los héroes de la
Batalla de Estrellita, quien, en acto de traición, había hecho un
pacto secreto con Soulouque.
Con la aplastante derrota sufrida en Santomé,
hecho que afincó aún más la solidez de la posición dominicana en
la defensa e integridad del territorio nacional, los haitianos
prácticamente optaron por abandonar sus pretensiones de
reconquistar la parte Este de la isla. |