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La ciudad de La Romana es un laborioso
pueblo que a sus aproximadamente, 110 años de historia ha sabido ganarse
con mérito propio un sitial importante entre las provincias del país,
ejemplo de laboriosidad y con una impresionante belleza natural, está
enclavada justamente a orilla del caribe el cual produce una hermosa
playa de arena blanca y oleaje suave que encanta a todo el que la
visita.
Sus moradores han ido siempre de la
mano de la industria, las zonas francas y el Central Romana como fuente
de trabajo más comunes para su gente, ya que casi el 70% de la población
ha trabajado para una de estas empresas, a ellos se le debe el
desarrollo que ha experimentado la ciudad que es una de las más jóvenes
en ser fundada en la región, sin embargo el trabajo tesonero de sus
locales la ha llevado a ser la principal provincia de la región Este del
país, el turismo ha contribuido de manera muy positiva para que esto sea
así llegando incluso a ser un destino que se destaca con gran magnitud
en el exterior.
Una ciudad con tantos lauros merece que
se le preste mucha atención en asuntos puntuables para su propio
desarrollo que repercute por demás en el desarrollo nacional, esta
ciudad demanda algunas obras importantes, espera que sus actores
principales se involucren en pleno para lograrlo.
El Ayuntamiento Municipal no puede
solo, podemos entre todos, no pensemos en beneficios político o
partidistas, pensemos en nuestros hijos, pensemos en la ciudad que ellos
heredarán, que es lo que podemos hacer con esta bella ciudad que sin
mucha ayuda estatal ha logrado todo esto, el sector privado salvo el
Central Romana se ha involucrado como debe; no estamos hablando de esta
gestión municipal, no importa el color que sea, estamos hablando de
nuestra ciudad y la forma en que estamos contribuyendo con ella, de
elevar aún más ese orgullo de ser Románense.
Se puede lograr hacer más si la
cuidamos como Dios manda, si cada uno hacemos de nuestro entorno un
sitio habitable, no solo en salubridad que es importante sino como seres
humanos viviendo en definitiva y dejando al prójimo vivir en paz que fue
lo que Dios hace mucho reordenó. |
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