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Al período de la
prehistoria de la española que se caracteriza por la presencia de
grupos de recolectores – cazadores – pescadores se les denomina
Ciboney. Según algunos cronistas, la voz Ciboney proviene de
las Arahuacas Ciba = piedra y Eyeri = Hombre.
Los ciboneyes constituyeron la primera oleada de inmigración
proveniente de Sudamérica y hay evidencias de que por el año 2,000
antes de Cristo ya habían arribado a nuestras playas.
Corresponde a pueblos con una cultura de concha cuyas habitaciones
estaban ubicadas a orillas de ríos, pantanos, ensenadas y bahías.
Sin alfarería y sin agricultura, estos pueblos llegaron a ocupar
algunas áreas de la española y de Cuba, además de las Antillas
Menores. Los conquistadores españoles, que los llamaban
“Indios Viejos”, los describieron como tristes, tímidos y muy
pacíficos. Cuando tuvo lugar el descubrimiento, sus pocos
supervivientes se habían refugiado en los cayos más aislados y en
la península más occidental de Cuba, Guanahacabibes.
El ciboney conservó algunas técnicas paleo-indias en cuanto a la
utilización de lascas de sílex pero, a su vez, desarrolló una
industria lítica más elaborada en lo que se refiere a la talla de
las piedras: prefiere las formas simétricas y llega a acabados
apreciables. Su ajuar utilitario está constituido por
pequeños y grandes morteros, majadores cónicos, rectangulares y
cilíndricos. También fabricaron hachas de piedra
mariposoides y de cuello, algunas de ellas decoradas.
Otros objetos líticos como los esferolitos (bolas de piedra de
diferentes tamaños) y los dagolitos (cetros o dagas) son asociados
a sus prácticas ceremoniales o funerarias, entre las que se
incluyen los entierros secundarios, aplicando en este caso un
pigmento rojizo a los huesos de los difuntos.
Su alimentación era similar a la de las poblaciones anteriores
pero agregan a su dieta raíces comestibles y mariscos. En
los “concheros” (yacimientos con gran cantidad de conchas de
moluscos) estudiados se ha encontrado restos de cangrejos,
peces de mar y de ríos, manatíes, otras y otros caracoles marinos.
También se ha encontrado restos de animales no marinos como las
tortugas de agua dulce, jutías, iguanas y roedores menores.
Recogían y comían uvas de playas, mamey, saona, hicacos,
guanábanas, corozos, yuca, guáyica, etc.
El «Complejo Madrigales» (2,050 antes de Cristo) es la fase más
antigua que se conoce hasta el presente para el Meso-Indio de la
isla pero es en el «Complejo Porvenir» (1030-90 antes de Cristo)
en donde se encuentra el mayor desarrollo. Ambos yacimientos
se encuentran en la desembocadura del río Higuamo de San Pedro de
Macorís. |
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