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Aunque tradicionalmente se han aceptado
como cinco los cacicazgos de la isla de Santo Domingo, lo cierto
es que la crónica, diversas investigaciones hechas por autores
dominicanos, y hallazgos arqueológicos, revelan que existían
numerosos caciques, aunque en algunos momentos estos se aunasen en
torno a un cacique principal, esto casi siempre de manera eventual
y no definitiva. Las crónicas de repartición de encomiendas, del
siglo XVI, revelan que los caciques, eran, realmente, jefes
cianicos, representantes de linajes. La división regional, era,
por tanto, una división de actividades tribales establecida por el
modus operandi de la cultura y por acuerdos intertribales. Aunque
algunos autores como Ángel Rosemblat consideran que solo había en
la isla de Santo Domingo 125.000 habitantes al momento de la
conquista, las investigaciones arqueológicas del Museo del Hombre
Dominicano revelan unos 500 yacimientos para el periodo taino. Si
se asignan 500 personas por yacimiento, en el momento de la
conquista, la población no podía ser inferior al cuarto de millón,
y posiblemente podría ser -ya que existen sitios desconocidos- de
aproximadamente 400,000 personas.
La sociedad taina se conformo en torno al
cacicazgo y uso como método de trabajo la actividad colectiva. No
existía la propiedad privada de la tierra, ni de los instrumentos
de trabajo. La distribución de la producción estaba supeditada al
dominio cacical, y el cacique estaba autorizado a separar un
sobrante ritual para fiestas, actividades y actos de la comunidad.
La división del trabajo entre los tainos se baso en el criterio de
sexo y edad. La mujer hacia las funciones de alfarero y cestera,
el hombre cazaba, pescaba y recolectaba, si era necesario iba a la
guerra, y ayudaba a la mujer en el inicio de la quema y tala del
bosque, así como en las faenas agrícolas mas duras. Los niños
cuidaban del sembradío y aprendían las actividades masculinas.
Los estudios arqueológicos han demostrado
que los tainos no vivieron solos en las islas. Su cultura fue el
resultado de una evolución local con influencias venezolanas y
posiblemente de las Guayanas. Otros grupos, los llamados macorixes,
compartieron con los tainos parte de la isla de Santo Domingo. Las
cerámicas de los macorijes, corresponden a una tradición de
alfareros cuyo hábitat inicial fueron las arenas limosas de los
ríos. Tainos y marcorijes se ubican, simultáneamente, entre los
siglos IX y XVI después de Cristo. Los estudios arqueológicos
revelan que los llamados sub-tainos de Cuba, fueron, en verdad,
una mezcla entre tainos y macorijes. Dicha mezcla pareció sin
darse en la isla de Santo Domingo, y en la costa norte de Haití,
extendiéndose por las Bahamas y Cuba, en donde es posible
establecer cerámicas que presentan, unidos, aspectos relevantes de
las expresiones tainas y macorijes. Así como las cerámicas tainas
se relacionan con el estilo Boca Chica, las macorijes se
relacionarían con el estilo denominado Meillac, oriundo del valle
del Cibao, en la Republica Dominicana.
Ha sido una costumbre entre los
historiadores y algunos arqueólogos llamar -cultura taina- al
producto material y superestructuras de las sociedades aborígenes
que habitaron parte de Puerto Rico, Cuba y la isla de Santo
Domingo. Así los llamados -tainos- han sido considerados como un
grupo homogéneo, con pocas diferencias, portador de una expresión
artística con relativo alto grado de desarrollo.
La palabra -tayno-, cuyo contenido según
Mártir y el propio Álvarez Chanca, significo -noble- -bueno-, fue
escuchada en la costa norte de la isla de Santo Domingo, antes, y
en las Antillas Menores y era posiblemente parte del lenguaje
arawak de grupos indígenas que estarían bajo el mando del cacique
Guacanagarix. El propio Fray Román Pane, al relatar sus
experiencias en el Macorís de Abajo -hoy parte noroeste de la
Republica Dominicana en colindancia con la Republica de Haití-
aporta un dato de gran interés cuando señala que había aprendido
la lengua de los macorijes, antes de aprender la del valle del
Cibao, tierra del cacique de Magua, conocido como Guarionex.
La isla de Santo Domingo estaba habitada
por varias culturas. Los tainos han sido identificados -y en este
aspecto la bibliografía es bastante amplia- con grupos indígenas
relacionables con la cerámica Boca Chica, ubicada por Irving Rouse
en el sitio Carrier, de Haití, pero también en toda la costa
sureste de la isla de Santo Domingo, en la occidental de Puerto
Rico y en la oriental de Cuba. Sin lugar a dudas, los
historiadores han confundido muchas veces el término -taino-,
aplicándolo a todas las manifestaciones culturales antillanas. Un
ejemplo típico es el que citamos: -La cultura taina, objeto del
presente ensayo, comprendía la gran mayoría de pobladores
aborígenes de las Antillas en el periodo histórico anterior a la
llegada de los europeos. |
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