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Puestos en contacto los conspiradores de la
Reforma Haitiana con los conspiradores de la Separación Dominicana,
se inició el plan para derrocar a Boyer, quien llevaba 25 años
como gobernante de Haití, y 21 años gobernando a los dominicanos.
La revuelta militar se inició en Praslin, una finca perteneciente
a Charles Herard, quien contaba con el apoyo de hombres
experimentados en asuntos públicos y con algunos de los cuales se
formaría un gobierno provisional. El derrocamiento de Boyer se
produjo en marzo de 1843, después de algunos choques armados.
Cuando la noticia de tal acontecimiento llegó
a Santo Domingo, produjo un ambiente de agitación que amotinó a
grupos dominicanos y haitianos anti-boyeristas. Al mando de Duarte,
del ex-diputado Alcius Ponthieux y del General Desgrotte, los
amotinados con el grito de Viva la Reforma! intentaron apoderarse
de la fortaleza de la ciudad, pero fracasaron cuando tropas
gubernamentales los hicieron dispersarse y escapar a San Cristóbal.
Con el apoyo de la guarnición de dicho
poblado se organizaron, logrando que morador es de Azúa y de Bani
formaran parte de un ejército de unos 2,000 hombres que marcharon
a Santo Domingo, obligando a que el General Carrié renunciara al
mando. En consecuencia, se formó una Junta Popular y Civil en
Santo Domingo que sustituyó el gobierno del General Carrié. Varias
juntas se formaron en otras localidades, siempre integradas por
dominicanos y haitianos partidarios de defender la Reforma. Duarte
participó activamente en la organización de las mismas. El
Gobierno Provisional que encabezaba Charles Herard convocó a las
diversas juntas para elegir las Autoridades Provincialeses y también
los diputados de la Asamblea Constituyente de la República, que
debían redactar una constitución-liberal. Un grupo de dominicanos
se hicieron partidarios de una posición autonómica sin romper con
la indivisibilidad de la isla. El grupo dirigió a la Junta Popular
de Santo Domingo una petición en la que se señalaba que al no ser
considerada la región del Este como un territorio conquistado, se
le debía permitir escribir sus documentos oficiales en español,
como también la observación del catolicismo, y de usos y
costumbres locales.
Se creó además un ambiente de tensiones, de
denuncias, de sospechas. La posición de los autonomistas originó
debates entre dominicanos y haitianos.
Estos últimos comenzaron a evidenciar que la
unidad insular estaba en peligro. Para mediados de 1843, no sólo
la agitación separatista publicaba todo tipo de documentación
anti-haitiana, sino que inclusive muchos trinitarios salieron
triunfadores en las elecciones municipales, y trabajaban
abiertamente contra la dominación que llevaba casi 22 años.
La movilidad de los separatistas y en
especial la de los Trinitarios le fue denunciada a Herard, quien
decidió supervisar la zona dominicana, y quien al Ilegal a Dajabón
descubrió que pese a los esfuerzos del predominio haitiano, los
habitantes del Este seguían manteniendo su idioma y sus costumbres.
Santiago se inició la persecución de los Separatistas con el
arresto de numerosos patriotas. Después continuó en Macorís y
Cotui donde Ramón Mella fue hecho prisionero
Al llegar a Santo Domingo, Herard Constató
con más certeza la rebeldía anti-haitiana, al ser recibido con
cierta hostilidad por parte de muchos ciudadanos de origen español
quienes habían cerrado las puertas de sus casas en señal de
protesta. Los Trinitarios tuvieron que desbandarse ante el
despliegue militar efectuado por Herard para tomar el control y
así detener la marcha de los acontecimientos separatistas.
Perseguidos con tenacidad, Duarte y algunos
compañeros tuvieron que embarcarse clandestinamente rumbo a Saint
Thomas, mientras otros tuvieron que ocultarse, o como Sánchez,
fingir enfermedad. En medio de estas circunstancias, los
Trinitarios se vieron desorganizados, pero pudieron recuperarse al
quedar su movimiento de independencia bajo el liderazgo de
Francisco del Rosario Sánchez. Obligados a la clandestinidad, los
Trinitarios se dividieron en dos grupos. Mientras uno estaba al
mando de Sánchez y de Vicente Celestino Duarte, el otro estuvo
dirigido por Mella, quien había sido dejado en libertad. En el
exterior, Duarte buscó armamentos y otros recursos,
principalmente en Venezuela y Curazao. Al no tener el éxito
esperado, ordenó hacer uso de los bienes familiares en beneficio
de la causa independizadota.
Además de los Trinitarios, los Separatistas
afrancesados se movilizaron calladamente y obtenían el beneplácito
del Sr. Levasseur, Cónsul general de Francia en Puerto Príncipe. A
través de él ofrecieron entregar Samaná si Francia apoyaba o
protegía la Separación. Contando con tal apoyo Buenaventura Báez y
sus seguidores planearon dar un golpe en abril de 1844.
Enterados del plan de los afrancesados, los
Trinitarios decidieron adelantarse. Para enero de 1844, algunos
hombres públicos como Tomás Bobadilla habían sido incorporados al
movimiento. También para esa fecha publicaron un manifiesto como
contraparte a otro publicado por los afrancesados en Azua.
Mientras estos últimos justificaban la
necesidad de separarse de Haití y acogerse a la protección de
Francia, los Trinitarios invitaban la rebelión abierta. En el
manifiesto que hicieron circular profusamente, y el cual redactó
Bobadilla, se establecía, el deber de los pueblos de sacudir el
yugo, al mismo tiempo que anunciaba los males que había engendrado
la ocupación haitiana, pero sin incitar al odio o a la enganza.
Para febrero, la situación de Santo Domingo
hacía propicio llevar a cabo el plan de la separación, como
también las condiciones del gobierno de Herard, quien enfrentaba
números os problemas en Puerto Príncipe y otras zonas occidentales,
razón por la cual se había retirado de la región dominicana
meses atrás con el apoyo de los hateros seibanos, los Trinitarios
acordaron reunirse en la Puerta de la Misericordia el día 27 por
la noche, y de allí marchar hasta el Baluarte del Conde, al mismo
tiempo que se posesionaban de algunos sitios estratégicos. Una vez
en el Baluarte izaron la bandera, y en medio de la agitación, las
tensiones del momento y de un breve tiroteo que se produjo,
proclamaron la independencia. La misma no sólo constituía el fin
del predominio haitiano, sino el nacimiento de la Republica
Dominicana. |
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