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Sin el interés de
España fuimos anexados nuevamente por la guerra de La Reconquista
y el resultado de esa guerra sumió a la posesión española en la
más profunda miseria y desorganización, cuando Haití amenazaba con
invadir la parte oriental que permanecía siendo esclavista y por
tanto un peligro para su República.
Dice
Frank Moya Pons en su manual de historia pág. 213 lo siguiente:
“En ese entonces ya Sánchez Ramírez había muerto y gobernaba la
colonia interinamente el coronel Manuel Caballero y el Lic. José
Núñez de Cáceres, este último con el cargo de Teniente de
Gobernador e Intendente Político”. Traemos este pasaje a colación
para documentar que Núñez de Cáceres era parte del gobierno
colonial y que cuando el 1 de Diciembre de 1821 declara la
independencia del Haití Español, como le llamaron, (hoy le
hubiéramos denominado un autogolpe) era con la clara intención de
colocarse bajo el protectorado de La Gran Colombia, mantenerse en
el poder sin cambios radicales en el orden social.
Nos
dice el historiador Lic. Franklin Franco en su trabajo titulado
“La Sociedad Dominicana de los Tiempos de la Independencia” y
recogido por la Universidad INTEC en su libro “Duarte y La
Independencia Nacional”: pág. 18 y refiriéndose a las motivaciones
de la declaración de la Independencia Efímera: “La aristocracia
colonial, estrechamente vinculada a la administración burocrática,
moldeada en el vilipendio, el privilegio, la holgazanería, racista
hasta la médula, se inclinaba fervorosamente por el mantenimiento
de la situación imperante. Naturalmente, rechazando de plano
cualquier modificación sustantiva que, como en el caso de la
Constitución de Cádiz, pudiera afectar sus intereses”.
Como
podemos ver, en ambos casos de las independencias, el país
continuaba gobernado por sus gobernantes tradicionales su
mentalidad e idiosincrasia, hasta llegar a nuestros días donde se
repiten las mismas actitudes y estilos.
La
ideología de nuestros Conquistadores continúa siendo la ideología
dominante y su escala de valores norman las conductas de nuestros
pueblos y gobernantes sin importar las siglas y declaraciones de
principios que lleven a éstos últimos al poder.
Hasta
que no se retome el espíritu de nuestra independencia y con la
visión de nuestros próceres completemos nuestros procesos
independentistas, hoy festinados y traicionados, no acabaremos con
la corrupción y la represión propia de los que no aman sus tierras
sino que las usan para el enriquecimiento fácil como única meta de
vida.
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