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Cuando Cristóbal
Colón llega a la isla Quisqueya (La Española) y a (las Antillas),
se encuentra con que sus habitantes eran tribus fundamentalmente
agrícolas, en las cuales el bajo nivel de desarrollo de las
fuerzas productivas no había provocado una división de la sociedad
en clases sociales; aunque si una cierta diferenciación entre
caciques, señores, behiques, el pueblo y los naborías (ver).
Desde
esos tiempos se ha querido buscar una explicación acerca de los
posibles orígenes de los susodichos pobladores.
Estas
van desde considerar que eran de las tribus de Israel perdidas en
el desierto (Albert Bosch, Siglo XIX), lo cual permití engarzar
estos individuos en la “Biblia”, sin romper con las explicaciones
religiosas de nuestros primeros padres: Adán y Eva. O el plantear
la presencia de grupos humanos pertenecientes al continente
perdido: La Atlántida. O que descendían de los antiguos
pobladores de la Florida (Paul Radin).
Todas estas
teorías eran en su mayoría de carácter especulativo, no eran el
producto de un estudio científico sistemático acerca de esa
realidad y fue a mediados del siglo XIX cuando Rodríguez Ferrer,
en Cuba y Robert Schombur, en Santo Domingo, iniciaron un estudio
científico del hombre precolombino. A finales del XIX, cayetano
Coll (Puerto Rico) y Jesse Feroces (en Estados Unidos) plantearon
la certidumbre de un poblamiento Antillano procedente de
Sudamérica con raíz en pueblos arawacos, de los cuales era posible
encontrar descendientes de Venezuela, Colombia, Guyana y parte de
Brasil. Estas tesis, construidas, en base a comparaciones entre
los cronistas de Indias y cronistas modernos estableciendo
similitudes tanto en las costumbres, elementos culturales, etc.,
como en las lenguas madres, Arawacas, continentales; han sido
aceptadas por la mayoría de los estudiosos como correctas.
Los
grupos arawacos hallados por Colón en las Antillas, además de
tener orígenes diferentes y de que los doblamientos no se
realizaron al mismo tiempo, ni en la misma época, presentaban
diferencias en relación con los troncos iniciales debido a las
características ambientales y ecológicas propias del ámbito
antillano.
Los primeros pobladores antillanos de los que se tiene conocimiento (posiblemente
desde 5,000 años antes de Cristo, ver Velos Maggiolo, “Los
poblamientos Aborígenes de la Isla Española”, Museo del Hombre
Dominicano, Papeles Ocasionales No. 2, Pág. 7), eran los Guanahataeyes grupos precerámicos, nómadas, fundamentalmente
recolectores, que vivían en cuevas, y tenían un desarrollo de las
fuerzas productivas muy primitivas, lo cual se manifestaba entre
otras cosas, por el tipo de instrumento que fabricaban y por el
bajo nivel de productividad que no permitía la existencia de
núcleos poblacionales sedentarizados y amplios.
En el
momento del descubrimiento estos grupos, cuya procedencia se fija
“posiblemente” en el sur de Estados Unidos, pues se observan
ciertas semejanzas de su ajuar con el de algunos pueblos de esa
zona, habitaban en el extremo Occidental de Cub, según Riverend
Julio (“Historia Económica de Cuba”, Edit. Universitaria): “Los
cuales son como salvajes, que ninguna cosa tratan con los de la
isla, sino en cuanto salían a pescar; llámense Guanahatabeyes” (Citado
por Cassá, Roberto, “Los Taínos de La Española”, Ed. UASD, Col. Historia
y Sociedad No. 11, Santo Domingo, R. D., 1974, pág. 25). “...y
que la vivienda de estos guanahatabeyes es a manera de salvajes
porque no tienen cases, ni asientos, ni pueblos, ni labranzas, ni
comen otra cosa sino las carnes que toman por los montes y
tortugas y pescados” (Citado por Cassá, Roberto, Ob. Cit. Pág.
25).
Los guanahatabeyes fueron desplazados poco a poco por grupos más
avanzados, que en el momento del descubrimiento subsistía en
algunas partes de Cuba y que habían ocupado parte de La Española,
Cuba, Puerto Rico, las Antillas Menores.
LOS CIBONEYES. Eran grupos pre-cerámicos, recolectores,
pescadores, cazadores, vivían en las riberas cercanas de los ríos
y de los mares y tenían un nivel de desarrollo superior a los guanahatabeyes.
Acerca de su origen hay diferentes concepciones, unos afirman que
procedían de la Florida (ver Moya Pons, Frank, “la Sociedad Taína”,
Cuadernos de Historía Dominicana, PUCMM, 1973, pág. 5), otros por
el contrario de manera más certera señalaban el origen
sudamericano de estas tribus. Riverend; (“Historia Económica de
Cuba”, Editora Universitaria, 2.8 Ed. Habana, 1965, pág. 43). En
el momento del descubrimiento los ciboneyes que habían sido
desplazados por los arawacos, eran utilizados como sirvientes por
los primeros.
“...Otros hay que se llaman Zibuneyes que los indios de la misma
isla tienen por sirvientes y así son casi todos los de los dichos
jardines” (Citado por Cassá, Roberto, “Los Taínos de La Española”, Ed. UASD, Col. Historia y Sociedad, Santo Domingo, 1974, pág.
25).
Dentro de las oleadas arahuacas de indios que vinieron a las
Antillas procedentes de Sudamérica es posible distinguir tres
divisiones culturales claras:
1. Igneris: Indios arawacos, con características cerámica
pintada, posible dialecto arawaco diferente al taíno. Habitada
fundamentalmente Trinidad (antes de la conquista Caribe) y algunas
Antillas Menores.
2. Subtaino: Taíno en su etapa inicial de penetración en Las
Antillas, cuando no había desarrollado sus características isleñas,
con expresiones culturales menos complicadas que las del taíno;
porque poseía el mismo dialecto y características similares.
Tenían conocimiento de la agricultura y la cerámica.
3. Taíno: Grupo cultural más avanzado dentro del ámbito arawaco, tenían un desarrollo de las fuerzas productivas que
permitía la existencia de grupos humanos de cierta amplitud,
habían conformado todo un aparato superestructural de cierta
complejidad.
Aparte de esos grupos, en las Antillas se encontraban otros agrupamientos como: Los Lucayos, que eran subtainos en proceso de tainización. Habitaban las Bahamas. (Maggiolo. “Arqueología
Prehistórica de Santo Domingo”, Ed. McGraw-Hill, Singapur, 1972, pág. 88). Los macorixes y ciguayos ocupaban la parte nordeste de
la isla La Española. Hablaban idiomas diferentes a los Taínos y
presentaban características fisonómicas y culturales disímiles.
Se han dado diversas explicaciones a su origen. Unos consideran
que son tribus de procedencia caribe (ver Cassá, “Los Taínos de La
Española”, Ed. UASD, Col. Historia descendientes de los grupos preagricolas ciboneyes en proceso de tainización o inmigraciones
de Sudamérica posteriores o contemporáneas a las arahuacas.
Siguiendo a Maggiolo en su Arqueología Prehistórica, se puede
afirmar que:
“...Podría hatarse de un bolsillo o bolsón cultural, que si en
principio pudo tener cultura diferente a la taína, aparece culturado por el taíno final “ (Maggiolo, Ob. Cit. Pág. 3). Por
último, tenemos a los Caribes, tribus belicosas, ocupantes de Las
Antillas Menores, posiblemente proveniente de Sudamérica y quienes,
en el ámbito isleño, probablemente iniciaron un proceso de
transculturación con la cultura arawaca.
A pesar de que ha sido aceptado y comprobado con evidencias
arqueológicas, que el poblador antillano proviene de la zona
Orinoco Amazónica de Sudamérica, en oleadas periódicas a través de
todo el arco antillano, hay que plantearse la probabilidad de
posibles oleadas pasando por América Central, Florida, Yucatán,
huyendo a los caribes que ocupaban las islas que servían de
tránsito. Para fundamentar esa hipótesis se utilizan unos platos
y vasos que no se sabe en qué se empleaban los cuales tienen
explicación si se relacionan con el contacto yucateco. |
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