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Los taínos
consideraban la muerte como un paso hacia otras formas
espirituales. De ahí que sus enterramientos se realizasen
principalmente en cementerios o lugares escogidos para esta
actividad. No fue esta la única y sola forma de enterramiento, ya
que, al parecer, al común enterramiento en forma acuclillada,
precedieron diversas tendencias.
El enterramiento
en cuclillas o en posición fetal era el más común entre los grupos
taínos. El hombre era enterrado con parte de sus pertenencias.
Los niños,
generalmente, llevaban una mayor cantidad de ofrendas. Objetos de
uso personal como ollas, vasijas, amuletos, así como alimento, se
depositaban junto al cadáver. Los caciques eran generalmente
enterrados con una o varias esposas.
A esta modalidad
de enterramientos, que fue común, igualmente, el enterramiento
secundario, ritual mediante el cual el cadáver era despojado,
tiempo después de algunos huesos que eran depositados en otro
lugar.
La desecación por
fuego fue también utilizada. La cremación de huesos y los
enterramientos colectivos de tipo secundario también parecen haber
sido comunes entre otros grupos.
La arqueología ha
demostrado que aunque la modalidad acuclillada fue común, no fue
la única conocida y usada por los taínos. |