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En la primera década del siglo XX, cuando se trazan las primeras calles de La Romana, comienzan a instalarse los primeros comercios, situados en la parte alta de la ciudad, en la calle Fco. Richez Ducoudray.
Además de los nativos de la comunidad, de incipiente desarrollo social y
económico contribuyen a la expansión de las actividades comerciales locales emigrantes de otros
países, tales como alemanes (que fueron los primeros almacenistas, hoy mayoristas),
árabes, especialmente sirios y palestinos, pioneros en las ventas como buhoneros de tejidos hasta hacer capital
económico y formar sus propias tiendas; cubanos, españoles y de otras nacionalidades, todos, los cuales lograron en gran parte progreso
económico.
Hay que establecer que al principio, los pioneros del comercio en La Romana, se establecieron en la parte Norte del pueblo, ya que era la puerta de entrada de productos
agrícolas que venían a la comunidad para ser vendidos a almacenistas y al consumidor local.
Merece destacarse que los productos para el expendio,
venían a la comunidad en recuas de animales, debido a la ausencia de otros medios de transporte mas adecuado.
Algunos productos que se
vendían al mayoreo y al detalle, fueron el café, el cacao, la miel, el
almidón, la cera y otros, los cuales eran también exportables. La
exportación de muchos de estos productos tuvo su mayor auge y esplendor cuando el puerto local fue abierto oficialmente al comercio exterior.
El comercio formal e informal ha sido un factor de
contribución notable al progreso económico de La Romana. Por ejemplo, las
pequeñas empresas locales son el sostén de una gran cantidad de familias, a la vez que fomentan la
empleomanía y genera dinamismo en el conglomerado humano de la provincia. La
creación de micro y pequeñas empresas se constituye en una dinamo generadora de la
energía que fomente el avance económico de esta progresista comunidad, como se evidencia con la
instalación de negocios que no requieren grandes inversiones, entre los cuales podemos citar:
Talleres de
reparación de electrodomésticos y vehículos, cafeterías, colmados y colmadones;
panaderías, dulcerías, reposterías, salones de belleza y
peluquerías, ebanisterías, carpinterías, relojerías, talleres de
reparación de calzados, sastrerías, floristerías, librerías, tiendas de regalos y fabricas artesanales diversas.
Muchas de las
pequeñas empresas locales, incluyendo centro de salud barriales, son de capital familial y de socios de profunda afinidad amistosa y fraternal, lo que hace mas interesante esa actividad
económica.
El movimiento y las perspectivas
económicas de La Romana, han motivado que varias empresas y
compañías, que tienen sus casas matrices en la capital de
país, hayan instalado sus sucursales en la ciudad, pero que
además de suplir la demanda local, son fuentes de abastecimiento para los
demás pueblos del este, ya que esta comunidad es considerada como el centro de mayor movimiento
económico de la zona oriental del país.
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